Cuidado, argentinos sueltos

Javier Daulte realiza un retrato crudo

y mordaz del ser nacional en dos obras.

 

 

 

Domingo 25 de julio de 2010 | Publicado en edición impresa

 

Vestuario de hombres y Vestuario de mujeres,

dos obras tan distintas como parecidas

Foto: Pablo Sujo

 

 

 

Proyecto vestuarios , con dramaturgia y dirección de Javier Daulte. 

Intérpretes en Vestuario de hombres: Joaquín Berthold, Federico Buso, Julián Calviño, Gerardo Chendo, 

Héctor Díaz, Juan Grandinetti, Walter Jakob, Javier Niklison, Marcelo Pozzi, 

William Prociuk y Ezequiel Rodríguez. 

Intérpretes en Vestuario de mujeres: Dana Basso, Elisa Carricajo, Valeria Correa, María Marull, Paula Marull, 

Laura Paredes, Ana Pauls, Marcela Peidro, Débora Zanolli y Magela Zanotta. Escenografía: Alicia Leloutre. 

Vestuario: Mariana Polski. Iluminación: Gonzalo Córdova. Producción ejecutiva: Sebastián Polito. 

Asistencia de dramaturgia y director adjunto: Héctor Díaz. 

Asistentes de dirección: Leandro Orellano, Ezequiel Peleteiro y Martina Cabanas Collell. 

Hombres: Viernes, a las 21; y sábados, a las 23; 

Mujeres: sábados, a las 21 y domingos, a las 20. 

En Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Duración: 80 minutos.

 

 

 

Tal como lo contó en la nota de adelanto de este diario, Javier Daulte no se decidía si llevar a cabo esta idea con actores o con actrices. Finalmente optó por hacer dos obras. Porque cabe destacar que Proyecto vestuarios no se trata de dos versiones de una misma pieza, sino de dos dramaturgias diferentes, aunque con muchas similitudes y un tronco casi idéntico.

La estructura dramática es la misma: un equipo porteño de lacrosse (rarísimo deporte) llega a la final de un torneo, a disputarse en Hungría. Allí están los integrantes del equipo, en el vestuario, dispuestos a ganar, sea como sea. Es en ese momento, a través de la interacción, donde se van desnudando sus personalidades, donde se descubren sus costados salvajes, sus vulnerabilidades. Por eso el vestuario, aquel sitio tan íntimamente compartido en el que pareciera que todo vale y cuyo signo de desnudez refleja así como refracta esas partículas de psicologías tan variadas, tan comunes, tan intensas. Y cuánto que sabe Daulte de este tipo de trabajos.

Luego, en una segunda parte, el momento posterior al partido, donde los/las deportistas arriban embadurnados de adrenalina, embriagados de competencia y con sus energías en ebullición emergiendo de sus poros. Allí es donde, finalmente, se libera el salvajismo y todos esos instintos bajos, subcutáneos, que pueden volverse temibles, horroríficos. En tren de generalizaciones Proyecto vestuario s es un reflejo de lo peor del argentino medio, para ser más exactos: del "argento" común. Uno acabará descubriendo que esos seres del vestuario son reflejos de aquellos compatriotas que nos avergüenzan cuando nos cruzamos con ellos en un aeropuerto o que vemos tratando de sacar ventaja al comprar algún producto en el exterior. Son aquellos de la corrupción a mayor y a menor escala, aquí en casa y allá afuera. El quiosquero que se guarda todos los cigarrillos para sacarlos el día del aumento y, así, lograr hacerse de unos centavos más; el mentiroso que manipula la mucha o la poca información que posee; y el político lobbista cuyos anabólicos son los actos oscuros, para así poder obtener el triunfo. Y allí, la conspiración.

Por eso, ambos "vestuarios" poseen un final provocador, perturbador, que puede hacer que el espectador salga de la sala tan enojado como avergonzado. ¿Qué diferencia a ambas propuestas si comparten una misma trama? La cadena de conflictos que conforman esa columna vertebral. Es decir, todo confluye hacia el mismo destino, pero de distinto modo. Y es en ese punto donde gana el Vestuario de hombres . Tal vez porque es el género masculino el que mejor refleja todo lo anteriormente señalado. Esta versión no sólo goza de una dramaturgia más consistente, sino de una perfecta química entre los integrantes de su elenco. Sin excepciones, todos los actores realizan composiciones estupendas, con permanentes climas que fluctúan entre la risa y la tensión. Si hubiera que destacar a algunos, ellos podrían ser William Prociuk, Gerardo Chendo, Marcelo Pozzi y Ezequiel Rodríguez. Entre las chicas, el elenco es más heterogéneo, aunque hay trabajos exquisitos de Laura Paredes, Magela Zanotta y Elisa Carricajo. De todos modos, en cada uno de sus trabajos, Javier Daulte demuestra que es uno de nuestros grandes directores.

Vestuario de hombres y Vestuario de mujeres, dos obras tan distintas como parecidas

Pablo Gorlero

 

 


 

 

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