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Szifrón se tomó su tiempo para una película genial

 

Relatos salvajes, el nuevo film de Damián Szifrón, con actuaciones de Ricardo Darín,

Erica Rivas y Darío Grandinetti, debutó a lo grande, con más de 50 mil espectadores

 

Por Marita Otero / Publicado en Diario Perfil

 
 

23/08/2014 | 11:26

 

 

El territorio privado de Damián Szifrón hecho cine bien podría ser Relatos salvajes. Y es que nadie puede quedar indiferente después de verla. Guionista y director, creador exitoso de las series Los simuladores (que Telefe repitió hasta el cansancio) y Hermanos y detectives, con este tercer film deja muy en el pasado sus dos anteriores, En el fondo de mar y Tiempo de valientes.

Tardó siete años, o habría que decir se hizo esperar siete años, para volver con estas seis historias breves, provocadoras, inquietantes, que muestran distintos estratos sociales y diferentes edades. Y aunque los seis tienen en común locura, violencia, justicia-injusticia, y venganza, cada uno inventa su propia lógica.

El primero, Pasternak, basado en una idea genial y onírica, que protagoniza Darío Grandinetti, parece llevarnos a todos en ese avión que termina incrustado en la pileta de los “papás” interpretados por Héctor Drachtman y María Rosa Ottonello. Antes de los títulos. Acto seguido, Las ratas, con Rita Cortese y Julieta Zylberberg, que deja en claro que la venganza degrada la condición humana y que la violencia de la miseria genera muerte.

Algo que queda en evidencia con el relato que protagoniza Leonardo Sbaraglia, El más fuerte. La cámara acompaña con grandes planos esa ruta solitaria de Salta y luego cierra cada vez más en esa pelea infernal del pobre y el “rico”.

El cuarto es Bombita, por múltiples motivos, desde la interpretación excelente de Ricardo Darín, hasta la obvia identificación del porteño “víctima” de la grúa urbana, es el que provoca un cierto grado de satisfacción en el espectador. Aun cuando lo que está en juego es la justicia por mano propia ante el atropello de la burocracia. El siguiente, La propuesta, con Oscar Martínez y María Onetto, pone en primer plano lo más corrupto del sistema judicial, policial y político. Duele.

El respiro viene de la mano de Erica Rivas y Diego Gentile en Hasta que la muerte nos separe. Toda la locura de los celos, la infidelidad, el amor y el dinero, siempre presente. Una fiesta que Szifrón filma como un pleno delirio a lo Almodóvar, con la novia en la terraza cobrándose venganza gracias al cocinero, muy bien interpretado por Marcelo Pozzi. Un relato maravilloso. La música de Gustavo Santaolalla le pone ritmo a la alta cuota de verdad que tiene la película. No es tan ajeno a lo cotidiano el famoso “día de furia”, y pasar el impreciso límite en una sociedad que cada vez presiona más entre ser civilizado o convertirse en salvaje y perder el control.

Cada frase del guión se la siente pensada; cada movida de cámara, estudiada, hasta las increíbles imágenes de Buenos Aires tomadas desde arriba o los primeros planos de los actores. El nivel de realización no deja dudas de que aquí se gastó mucho dinero en producción y que se trata de una película argentina destinada a circular por el mundo.

El formato de Relatos salvajes que eligió Szifrón suele utilizarlo la industria cinematográfica cuando reúne a varios directores, como en Historias de Nueva York: Woody Allen, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese. Más atrás en el tiempo, en 1968 se filmó Historias prohibidas, donde intervenían Roger Vadim, Louis Malle y Federico Fellini. La última historia –del genial Fellini– la protagonizaba un muy joven Terence Stamp y era Nunca apuestes la cabeza contra el diablo. En Relatos salvajes, una película genial, varios de los personajes dejan que el diablo entre en su cuerpo.

 

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